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Se aproxima el verano y con él llega la Fiesta de la Vendimia. Este año la número sesenta y dos. Sesenta y dos años son toda una vida, en este caso una vida constante en el ritmo y función a desempeñar. Nació como unos días de celebración de la principal actividad laboral y económica de la comarca y se fue, poco a poco, transformando en parte de nuestra cultura. Hoy muchas de las generaciones de requenenses hemos nacido después de la instauración de la fiesta por lo que es una parte más de nosotros mismos. Uno de los motivos de orgullo de los requenenses ausentes es decir que nuestra fiesta es anterior a la de Jerez de la Frontera (Cádiz). Recuerdo que, cuando llegué a la Banda de Infantería de Marina de San Fernando (Cádiz) y hablando con unos compañeros de Jerez, les tuve que explicar que era de la “valencia castellana”, de una tierra valenciana con cultura manchega en la que no había naranjos sino vides (“cepas”), sarmientos, uvas, vendimias y una fiesta que era la “más antigua de España”, más que la de ellos. Tuve que documentarlo para que lo creyesen. De esto han pasado casi veinticinco años. Unas bodas de plata profesionales aderezadas con el honor de representar a los requenenses ausentes. Somos muchos los requenenses ausentes, algunos con repercusión mediática, académica, política, artística y otros más anónimos. A éstos, quiero homenajear humilde y cariñosamente. Son veinticinco años desarrollando una profesión que me ha llevado por todo el mundo y siempre cuando decía dónde había nacido explicaba la peculiaridad de nuestra comarca. Requena me vio nacer, crecer y educarme. Nací en el seno de una familia humilde, trabajadora y honrada. Desde niño me inculcaron valores de esfuerzo mediante el trabajo. Mi padre, Ángel (Pericote), me transmitió esos valores que me han ayudado a andar por el mundo. Ya de niño me llevaba a las viñas y la primera vez que me dejaron labrar con el caballo tuvieron que salvarme al caerme e ir arrastrando todo mi cuerpo sin soltarme de la esteva; ellos me gritaban: “Suéltate, muchacho suéltate”. Yo no estaba dispuesto a hacerlo, me habían dejado esa responsabilidad y no iba a abandonar sólo por estar arrastrando mi cuerpo por la tierra. “Aguantar, luchar y no soltarse del arao” Esta lección que aprendí junto a mi abuelo Eugenio y mi padre no la he olvidado nunca. También mi madre, Luz, contribuyó con su natural inteligencia en mi educación, me dio el cariño y la entrega sin límites que sólo una madre es capaz de dar. Con mi otro abuelo, Luis, me inicié en motar una cabalgadura, su burra. Íbamos a las huertas del “Gollizno” y volvíamos por la calle Santa María hacia la placeta del pozo. Un día de los que mi madre no me dejó ir, a la vuelta de la tarea, le pidieron permiso para hacerle una fotografía, ésta se convirtió en reclamo turístico de los setenta. A punto estuve de ser portada con él en un trullo de las fiestas, además hicieron postales y fue una fotografía representativa de Requena. En las Fiestas de la Vendimia me llevaba a los toros y no me aficioné a éstos pero sí a la música. Ver a la banda desfilando en la plaza me cautivó y decidí ser músico. En la XXIV fiesta de la vendimia (1971) pertenecí a la comisión infantil del barrio de “La Villa”, barrio en el que nací. De vez en cuando visito la calle del Ángel y les enseño a mis hijas el balcón en el que llamaba a mis vecinas. Mi madre cuenta cómo llamaba a la señora Nati: “ati…has comío…” Ella decía que no subía a comerme a besos porque sus piernas se lo impedían. Algunas siguen viviendo allí, Amparo, Carmen, Pilar… Recuerdo la ilusión de los desfiles, los banquetes, el ambiente festivo que impregnaba la lejana XXIV fiesta de la vendimia. En la XXX Fiesta de la Vendimia de 1977 debuté en la banda Municipal tocando mi bombardino al lado de mi mentor el Tío Cruz. -“Tío Cruz, ¿aquí qué toco? -Aquí fa y do. -¿y ahora? -ahora do y sol. Tal era mi ilusión que tocaba hasta en los silencios. En el año 1984 ya no toqué en las fiestas por motivos profesionales. Fueron pocos años pero de una intensidad formativa y humana que han marcado toda mi carrera. Si tocar en las fiestas con la banda era toda una experiencia les diré que tocar con la orquesta “Los MAPAL” en todas las verbenas fue lo más importante que le podía ocurrir a un adolescente. ¡Que ilusión! Con “LOS MAPAL” tocamos en todos los bailes empezando por las verbenas de verano de los barrios, pasando por las que se hacían en la avenida y hasta en la del último día de las fiestas, esta sí era importante. Mis compañeros Toni (Zahonero), Pedro, Miguel, Adelo (nuestro alcalde) fueron, a pesar de la diferencia de edad, amigos y aprendí mucho de ellos. También una experiencia inolvidable fue el primer año que se hizo “la zurra”. Pidieron músicos para tocar en una charanga que saldría de la sala de fiestas “El Majuelo” a las 12 de la noche para dar una vuelta por el pueblo. En la banda éramos dos bombardinos, Rafael Valle y yo; yo era un niño y no sabía tocar bien por lo que a tocar fue Rafa (yo le llamaba señor Rafael de acuerdo con lo que mis padres me habían enseñado: a los mayores se les habla de usted). Él fue a tocar oficialmente (es decir cobrando como todos los músicos) y yo cogí mi bombardino y fui de espontáneo. No cobré, pero fue toda una experiencia. Después del verano terminaba la época de verbenas y llegaba la vendimia. Ésta era la de verdad. Si tuve la suerte de vivir la fiesta también tuve la de vivir el trabajo. Trabajé en cuadrillas de vendimia en las que íbamos cincuenta personas cortando, en la finca de “Los Cánovas” con Pepe, el entrañable y respetado señor Pepe, el encargado. Otros años trabajé en la Cooperativa vinícola requenense haciendo todo tipo de tareas. Y ya en las últimas vendimias subí de categoría y era encargado, sólo estaba yo, del descargadero de la cooperativa en las “Casas de Eufemia”. Aquí pesaba los tractores, sacaba el grado a la uva, descargaba y cargaba los camiones. En los tiempos de descanso aprovechaba para tocar mi bombardino. A lo largo de estos años siempre hemos vuelto en las fiestas. Es la ventaja de haberme casado con una requenense, también ausente, Susana Pérez García, hija de Angelita “la frutera”. Hemos visto la transformación del pueblo y de sus gentes. Hemos visto crecer las calles y barrios, la llegada de servicios como el Conservatorio Profesional, la multiculturalidad en la población y como no, los problemas de aparcamiento, quién nos lo iba a decir. Añoro las calles decoradas con los muñecos representativos y los mesones con sus barrales de vino. Las dianas con petardos, tracas y desfiles y esos bailes de gala en el pabellón polideportivo municipal. Sigue habiendo gente que trabaja a lo largo de todo un año para continuar con la tradición. Sacrifican su tiempo en beneficio de los que disfrutamos de las fiestas. A estos hombres y mujeres mi agradecimiento, respeto y admiración por su dedicación. Quiero agradecer a la comisión de fiestas la invitación de que he sido objeto y espero que estas fiestas que ya se están preparando se vivan con disfrute e ilusión por todos los vecinos. A todos un fuerte abrazo.
Javier Lechago García. Director de la Banda Municipal y Escuela de El Espinar (Segovia). Profesor de trombón del Conservatorio Profesional de Música Amaniel de Madrid. (Publicado en El Trullo de agosto de 2009)
Curriculum: Titulado superior en música en las especialidades de Trombón y Tuba por el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Acreditado por el Ministerio de Educación para la dirección de centros docentes públicos. Académico de número de la Academia Española de la Música. Miembro de la sociedad de Artistas, Intérpretes y Ejecutantes. Profesor numerario del cuerpo de Profesores de Música y Artes Escénicas del Ministerio de Educación. En la Administración ha ocupado los siguientes cargos: Suboficial Músico de la Armada Española con el número uno de su promoción en la especialidad de Bombardino. Miembro de las Bandas del Tercio sur de Infantería de Marina(1984-1986), Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano en el crucero de instrucción de 1987 junto a su Alteza Real El Príncipe de Asturias(1986-1988) y la Banda de la Agrupación de infantería de Marina de Madrid (1988-1992). En 1991 ingresa con el número uno de su promoción en la especialidad de Trombón en el Cuerpo de Profesores de Música y Artes Escénicas del Ministerio de Educación. Ejerce la docencia en el Conservatorio de Segovia(1991-1996) y ocupa los siguientes cargos: Vicedirector(1991-1993) y Jefe del departamento de viento(1993-1996) . En el Conservatorio profesional de Música Amaniel de Madrid ocupa los cargos de Coordinador didáctico(1996-1997), Vicedirector(1997-2000) , Jefe de Estudios(2000-2006) y Jefe del departamento de Viento-Metal(2006-2009). Desde 2003 es Director de la Escuela Municipal de Música y de la Banda Municipal de El Espinar (Segovia). También formó parte de la Banda Municipal de Música de Requena (1977-1978) y pertenece como socio artista a la Sociedad musical Santa Cecilia de Requena desde su creación en 1978. En esta sociedad fue profesor de viento-metal desde 1982 a 1984. En el ámbito artístico ha desarrollado una intensa labor como músico de grabación y acompañante de figuras nacionales e internacionales. Ha participado en trescientos programas de televisión como trombonista, programas como “¿Pero esto Qué es? ,Qué Apostamos?, El Garnd prix de TVE. Encantada de la vida de Antena 3, etc. Ha participado en 400 temas en las grabaciones discográficas de artistas como Julio Iglesias, Joan Manuel Serrat, Francisco, Rocío Jurado, Miguel Ríos, Pasión Vega, Ana Belén, etc. Ha realizado giras de conciertos acompañando a figuras como Ráphael, Paulina Rubio, Víctor Manuel, Ana Belén o Natalie cole. Formó parte de la orquesta de la Comunidad de Madrid en calidad de primer trombón en la temporada 1991-1992. Ha colaborado con la Orquesta Nacional de .España, la Orquesta de la Ópera de Berlín y la Banda Municipal de Madrid entre otras. Realiza recitales de trombón acompañado de piano habiendo actuado en la Universidad de Valladolid, Fundación Juan March de Madrid, Ayuntamiento de Requena, etc. Ha participado en los seminarios de investigación en pedagogía musical de la Universidad Complutense de Madrid y en este marco a sido ponente sobre la enseñanza profesional de la música en España. En su labor como director de la banda de El Espinar cabe destacar la transformación de la banda de treinta miembros a la actual banda sinfónica de setenta miembros, los ciclos de conciertos con afluencia de hasta tres mil espectadores, el impulso de la construcción de un auditorio de música para El Espinar que se inaugurará la próxima temporada y el reconocimiento municipal nombrándole pregonero de la fiesta de los gabarreros 2009. |