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D. RAFAEL MUÑOZ GARCÍA
(Referencias publicadas en El Trullo de Agosto de 2007 - LX F.V.)
Rafael Muñoz García, nació en Requena en 1947. Colaborador habitual de estas páginas. Desde que disfruta de la placentera situación de jubilado, se dedica (según sus palabras) a mal escribir muy bien lo que podían ser bonitas historias. Como cuentista tiene varios trabajos, la mayoría inéditos. Logró un segundo premio a escala nacional que está editado, en una recopilación de varios autores premiados, como “Cartas de Amor” por el Centro de Cultura Popular Canaria y Círculo de Amistad, más un libro de nanas en edición no venal (Primeros sueños. 2004). |
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Hace unos meses presentó su libro REQUENA TEATRAL donde recoge la vida escénica de nuestro pueblo. Nos hemos querido aprovechar de Rafa dado el cariño que siente por la Fiesta de la Vendimia, porque sabíamos que no podía negarse a ser nuestro pregonero. Don Feliciano Antonio Yeves Descalzo, en el prólogo del libro citado anteriormente, decía de nuestro pregonero, entre otras cosas, lo siguiente: “Hay que dejar bien sentado todo lo que Rafael Muñoz tiene de requenista, acumulándose y rebosando sobre su condición de hijo de Requena y, a mayor abundamiento, aportando la sabiduría peñera –mezcla muy ponderada de cautela y euforia-, que cuando vibra y se trasluce, sabe poner en contribución amores, ilusiones y afanes sin tasa. Así queda retratado Rafael Muñoz como requenense y requenista total, sin que ello conlleve insanas patrioterías; de lo que es incapaz, dado su natural alegre y desenfadado, jamás inclinado al menosprecio de nada ni de nadie, sea vecino, extraño, visitante o aldeano nuestro, o forastero. Si se destaca lo de requenista es por la sencilla razón de su enamoramiento total por las “cosas”, los aconteceres, y de todo lo que respira para honra, provecho y prestigio de Requena, lo mismo si se refiere a su historia y tradiciones, a su laboriosa cotidianeidad o a sus afanes de progreso. No es elogio, lisonja ni desmesura al decir esto, abiertamente, de nuestro amigo Muñoz; simplemente hay que manifestarlo así, ya que nada de lo que se hable, se piense o sienta sobre muchos aspectos culturales requenenses, le es ajeno. Y si sumamos a ello su don de gentes, acrisolado en el trato cotidiano con toda clase de personas a través de sus varias actividades profesionales, viene a resultar que, aunque susceptible de errores y defectos –como todos los humanos-, concuerdan en su personalidad valores que, día a día, perviven y se acrecientan. Todo lo anterior no vendría a colocación si no estuviera reforzado por la amistad y por algo más, que nos ha conducido y conduce por casi idénticos o muy parecidos caminos: el maravilloso mundo de los libros –quizá “vicio”, pero dichoso vicio- y de la lectura, que es otro vicio gratificante y altamente delicioso. (…) De la personalidad y categoría humana de Rafael Muñoz en los ámbitos que le rodean, como son casi transparentes en amistades y afectos, puede decirse que se siente satisfecho al rememorar lo que ha sido y conseguido en sus actividades profesionales y ahora, ya liberado de obligaciones laborales, dedica más atención a sus aficiones literarias”. |